Duelazo entre Rafael Gómez y Eduardo Herrera
Fernando de Buen


Fue una final memorable. Con la presencia del Challenge Tour europeo, el Tour de las Américas y los mejores golfistas mexicanos, dos jugadores latinoamericanos -Rafael Gómez, de Argentina y el colombiano Eduardo Herrera-, pelearon de principio a fin en cada hoyo del bello Club de Golf La Hacienda, en un duelo que se definió a favor del argentino, con un afortunado birdie en el hoyo final para 56 golpes y acumulado de 14 bajo par.

Con rondas iniciales de 70, 65 y 69 (-9), Herrera llegó como líder al recorrido final, con un golpe de ventaja sobre Gómez (67, 70, 68, -8), sobre un trayecto par 71 de 7 306 yardas, donde el hoyo 7, tradicionalmente un par 5, se jugó como par 4. Ambos compartieron el grupo de honor con el irlandés David Higgins, que acumuló -7 en las salidas previas. En el trío anterior -también con 7 bajo par- salió el inglés James Heath, campeón del Abierto amateur de su país, quien debutó como profesional en este torneo.
Al término de los primeros nueve hoyos, los tres golfistas del último turno conservaron la diferencia gracias a dos birdies que cada uno ejecutó durante el trayecto. Heath, por su parte, tuvo los mismos resultados con tres birdies y un bogey.

Con birdie en el 10, el joven Heath se acercó a los líderes, pero un bogey en el 12 lo alejó de nueva cuenta. En el 11, con otro birdie, Gómez alcanzó a Herrera y con uno más en el 13, tomó la delantera. La reacción del colombiano -campeón defensor de este torneo en la edición de Cancún- no se hizo esperar y con otro pájaro en el 14, igualó al argentino en -12, pero al hoyo siguiente devolvió un golpe con su único bogey de la ronda. Fue en el 16 donde las emociones llegaron al máximo; estando ambos en green, pero lejos del hoyo, Eduardo ejecutó un putt magistral que terminó en el fondo de la copa, pero Rafael respondió de la misma forma, conservando la delantera de un golpe. En el 17, el largo par 4 de 480 yardas, mientras Herrera consiguió un sencillo par, Gómez tuvo una pésima salida y tuvo que sacrificar un golpe, dirigiendo su bola hacia el fairway del hoyo 11, que corre paralelo al 17, pero en sentido contrario. Desde poco más de 130 yardas, ejecutó un perfecto wedge que superó los árboles y dejó la bola a cuatro metros del hoyo, para después ejecutar otro gran putt y salvar un milagroso par.
El hoyo 18 -par 5 de 603 yardas-, al igual que en 1992 con el triunfo de Fred Funk, volvió a ser el centro de la polémica. Fiel a la tradición, la posición de la bandera en la final está en la parte trasera de un green de dos plataformas. En aquella ocasión, la bola de Funk golpeó a un espectador en el brazo, evitando que saliera fuera de límites. Fred hizo un gran chip y poco después se coronó como campeón de este torneo.

Tanto Herrera como Gómez ejecutaron largos drives buscando la oportunidad de alcanzar el green en dos golpes. Con una madera 3, Gómez tiró primero y su bola recorrió todo el green con el riesgo de caer en una de las trampas de atrás o inclusive salirse del campo, lo que seguramente le hubiera costado el campeonato. En vez de ello, un camarógrafo que estaba apostado entre la trampa y el green, saltó para evitar que la bola lo golpeara, pero esta rebotó en la base del trípode que sostenía la cámara, evitando el desaguisado y deteniéndose en el rough que bordea al green. El segundo golpe de Herrera superó milagrosamente el lago del lado izquierdo -mismo que le costó un 7 en el recorrido anterior- y también descansó en el rough. Desde allí ejecutó un sand wedge que terminó en la orilla trasera del green. Gómez aprovechó su gran fortuna y tras un perfecto chip, dejó su bola a un metro del hoyo. Herrera falló su oportunidad para cerrar con bogey (68, -12) y Gómez embocó para birdie, firmando tarjeta de 65 golpes y acumulado de 14 bajo par.
El irlandés Higgins terminó con 68 golpes -10 bajo par- en tercer lugar y el debutante James Heath en cuarto, con 69 y 9 bajo par. El mejor mexicano fue Antonio Maldonado, quien concluyó con 5 bajo par, en octavo lugar.
Rafael Gómez no se enteró de los sucedido sino hasta después del evento y al ser cuestionado sobre ello, comentó: "No (lo sabía), pero ahora quisiera agradecerle, y si ven al camarógrafo, díganle que me mande la cuenta". Gómez recibió 48 mil dólares por su triunfo.
El campeón amateur, por segundo año consecutivo, fue Ricardo Carrillo, quien ya se prepara para dar el salto al golf profesional, intentando calificar en unos días más para la gira de Asia. Ricardo fue el único mexicano amateur que pasó el corte y terminó con 9 sobre par (69, 73, 74, 77).

Conclusiones

Ante las dudas que surgieron al paso de los meses, en relación con el nivel de juego que se observaría en nuestro Abierto, ha quedado claro que la decisión de la Federación Mexicana de Golf (FMG) fue correcta, al confiar la organización del evento a los muchachos de On Going Marketing Group, dirigidos por Fernando Horgan y Paco Sturla. Si bien la edición de Cancún, el año pasado, no tuvo la brillantez esperada, la de este año se excedió en emociones, particularmente las que nos brindaron los líderes en la ronda final. En cuanto a la calidad mostrada en el campo de Atizapán, no le pidió nada a alguna de los campeonatos anteriores.

Si bien salieron prácticamente del anonimato cuando Francisco Fuentes Hungler, Presidente de la FMG, los anunció como promotores del Abierto Mexicano de Cancún, también es cierto que sus metas han sido menos ambiciosas en el corto plazo, pero mucho más objetivas que las del promotor por cuya causa este torneo se suspendió por enésima ocasión hace dos años. Al menos hasta ahora han cumplido cabalmente con las promesas hechas a finales del 2003.

Estas han sido las de continuar con la internacionalización del máximo evento golfístico del país con apoyo del Tour de las Américas (TLA) e incluirlo como una etapa más del Challenge Tour europeo, la gira de promoción al máximo circuito profesional del viejo continente. Pero el cambio principal que ha dado origen a todo este renacimiento de nuestro Abierto, no es otra cosa que la decisión terminante de no recurrir al appearence fee (cuota por participación) para traer a jugadores ancla que a decir verdad, han dado resultados en pocas ocasiones en este torneo. Sin demeritar el esfuerzo que llevó a cabo Francisco Lavat -a quien le debemos la penúltima resurrección del evento-, creemos que pretender crecer bajo el esquema de traer jugadores bajo costosos contratos resulta en el largo plazo una inversión por cuya cuantía llegaría a ser inviable para nuestro país. En cambio, lo sembrado hasta ahora por los promotores del cono sur, tiene un horizonte lejano, pero a todas luces factible: continuar con el TLA y el Challenge Tour e integrarse al Tour Europeo en el futuro.


Alain de Sultrait, Director del Challenge Tour, quien estuvo presente en el torneo, declaró que el evento había sido excepcional, tanto por las instalaciones del club anfitrión, como por la organización y el apoyo de la prensa y el público asistente. En tono de broma, De Soultrait mencionó que sus jugadores estarían felices si cada semana del tour hubiera un torneo como éste. En cuanto a la integración del Abierto al Tour Europeo, el francés expresó que si bien es factible, "…se debe ir paso a paso. Es importante que el torneo evolucione y el cambio se dará como parte de su proceso de maduración. Hoy en día, la bolsa que exige el Tour Europeo en cada torneo es de dos millones de euros y conseguirlos no es sencillo, pero los pasos se están dando y el momento podrá llegar eventualmente.

Como consecuencia de estos cambios, el público aficionado se ha debido acostumbrar a cambiar los nombres de golfistas de reconocido prestigio provenientes de la PGA de los Estados Unidos, por otros cuyo nombre apenas ha cruzado por el umbral de nuestro conocimiento y a veces, ni siquiera eso, pero sin demérito de la calidad golfística de los protagonistas. La final peleada palmo a palmo por Gómez y Herrera el pasado fin de semana, no le pide nada a aquella que nos brindaron Jay Haas y Ed Fiori en el 91 en el Club de Golf Chapultepec, que se decidió en el segundo hoyo de desempate a favor de Haas. Por lo pronto, nuestro Abierto Mexicano ya hizo eco en las páginas de Internet del golf europeo y de Latinoamérica, lo que no había sucedido en años anteriores. Debemos reconocerle a los promotores que las promesas hechas hasta ahora se han hecho realidad y sólo falta esperar que se cumpla la más ambiciosa de cuantas han formulado: tener dos eventos del Challenge Tour en nuestro país en 2005 y formar parte del Tour Europeo a partir del 2006. De ser así, las cuotas por participación serán cosa del pasado y gracias a éste y los demás esfuerzos relacionados con otras giras profesionales internacionales, México se reafirmará como la más importante sede golfística de Latinoamérica.

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