No cabe duda que para llegar al éxito en el ámbito profesional, se debe ser ante todo, un buen negociador. César Verdes Sánchez, prominente hombre de empresa y Presidente de la Federación Mexicana de Golf (FMG), ha demostrado que también en este honorífico cargo cuenta con las armas necesarias para reforzar estructuras y conciliar los más dispares intereses.
Sin dejar de lado los acercamientos que forjó Francisco Fuentes Hungler, su antecesor al frente del organismo rector del golf nacional, fue Verdes quien selló una promisoria relación con la USGA, al grado de contar por primera vez en nuestra historia, con la presencia de su actual presidente, Walter W. Driver, en la Asamblea Anual de la Federación.
También gracias a su esfuerzo personal y el apoyo incondicional de su equipo —más la positiva voluntad de su contraparte—, comienza a resolverse favorablemente una crisis que pudo romper la indispensable unidad nacional que exige el crecimiento del golf infantil y juvenil en nuestro país.
Hace apenas unas semanas, se llevó a cabo el Torneo Nacional Interzonas Infantil-Juvenil, donde una organización adecuada y los loables esfuerzos de sus anfitriones poblanos, el Club Campestre de Puebla y La Vista Country Club, provocaron un gran lucimiento que fue opacado por la sensible ausencia de dos importantes asociaciones regionales, GADO (Golf Amateur de Occidente, A. C.) —que comprende a los clubes tapatíos, más los situados en Colima y Nayarit— y Norte (Asociaciones de Clubes de Golf del Norte, A. C.), la incontenible aplanadora que hasta antes de esta edición había triunfado en todos los torneos de la última década.
La razón —a mi juicio absurda y detestable— no fue otra que la renuencia de Norte a cubrir a la Federación las cuotas correspondientes a sus jóvenes valores, influenciados, quizá, por el nacimiento de la tan mencionada Mexican Junior Golf Association, organismo cuyo objetivo original pretendió ser el de arrebatar a la FMG el control nacional de esta vital rama del golf, y que tiene sus raíces, precisamente, en la ciudad de Monterrey. GADO es una asociación que, con excepción del bellísimo Guadalajara Country Club, simplemente ha decidido dejar de pagar las cuotas de sus socios al organismo rector, provocando su automática desafiliación.
Conociendo a Verdes y su particular interés en tratar de evitar a toda costa estas escisiones, me atreví a vaticinar en una reunión de la Asociación de Golf del Valle de México (AGVM), que él y su equipo lograrían resolver el asunto antes del Interzonas y aseguré que al menos Norte estaría presente en la capital poblana. Admito que perdí mi apuesta y quizá subestimé el tamaño del problema, pero no dejé de mencionarle al propio César que había depositado mi confianza en sus buenos oficios, pero fallé en mi pronóstico. Tras sonreír por mi atrevimiento, él simplemente me contestó que si bien el torneo se vio afectado, la solución llegaría pronto.
No han sido pocos los viajes que Verdes y parte de su equipo han efectuado a la capital neoleonesa buscando acercamientos y proponiendo soluciones que, antes del citado torneo, trataron de evitar el cisma y, después del mismo, se han enfocado en la indispensable reconciliación de las partes. Tras la última reunión, la semana pasada, se aclara ya la luz en el horizonte. Finalmente las partes han decidido reintegrarse en aras de garantizar el crecimiento de las nuevas generaciones de golfistas. Norte volverá a ser —mientras las demás asociaciones no pongan un esfuerzo muy especial en aras de mejorar su nivel— el líder indiscutible entre los golfistas de 18 años y menores.
En el caso de los tapatíos, desafortunadamente, predomina el oscurantismo. Los clubes desafiliados no entienden, quizá, que la FMG vive precisamente de las cuotas de sus golfistas y aún así continúan negándose a entregar sus aportaciones. Aquí vale la pena mencionar que en gran parte, la propia Federación es culpable de esta situación. Durante muchos años, estos clubes, al igual que otros en el país mantuvieron su relación con el organismo mediante el pago de cuotas de sólo 50 familias, cuando era obligatorio hacerlo por cada una de las acciones registradas de cada club. En cambio, asociaciones como Valle de México y Norte, históricamente han cubierto la totalidad de sus cuotas, generando una injusta desigualdad. Así las cosas, llegó el día en que la FMG se vio obligada a resarcir su deprimente situación económica y pretendió entonces obligar a todos los clubes a cumplir con los Estatutos, pero algunos árboles torcidos ya no quisieron enderezarse.
De esta forma, la geografía del golf nacional comienza ha sufrir cambios dramáticos y GADO, desafortunadamente, ha dejado temporalmente de formar parte su estructura. Como una solución viable y ciertamente urgente, la asociación del Centro (Golf Zona Centro, A. C.) —que comprende a los estados de Aguascalientes, Guanajuato, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas— ha extendido una invitación al Country Club de Guadalajara para integrarse a sus filas; sólo hace falta que el tradicional club de la Perla Tapatía acepte la generosa propuesta.
Es evidente que la desafiliación de una de las más prominentes asociaciones golfísticas del país no representa en forma alguna una solución afortunada, pero es al menos, la alternativa más viable. El seguir permitiendo que por caprichos de algunos se generen divergencias como las de antaño, no lograría otra cosa que un rompimiento mayor. Las sociedades que han decidido separarse del organigrama nacional, no sólo se verán afectados en su nivel de competencia, sino que además generarán un daño considerable a sus golfistas noveles, a quienes les estará vetada la posibilidad de participar en eventos nacionales. La propia FMG, consciente de que los niños y jóvenes de estos clubes no son culpables del separatismo, ha aceptado que clubes afiliados integren a algunos de estos golfistas en sus filas de forma honorífica, con el fin de que puedan participar en campeonatos oficiales, pero tal decisión deberá ser sólo temporal, por tratarse de un asunto a todas luces selectivo y ciertamente irregular.
En concreto, si bien no se han solucionado todos los problemas, con el camino hasta ahora andado la FMG se ha refortalecido. Los acuerdos que rehabilitan a los infantiles y juveniles de Norte a las competencias nacionales, más la medida de integrar, al menos temporalmente, al Country de Guadalajara a Centro —evitando así su aislamiento involuntario—, me parecen dos logros importantes de la presente administración. De seguir por este sendero, quizá cuando nuevos Consejos de Administración sean electos en los clubes disidentes, terminará imponiéndose el sentir de las mayorías y todos los golfistas del país terminaremos formando parte de la infraestructura nacional. Para que ello suceda, hará falta que César Verdes y su Consejo sigan demostrando que tienen madera de buenos negociadores.
Por el bien del golf y, sobre todo por nuestros pequeños golfistas, ojalá que este objetivo se consolide muy pronto.
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