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Solidaridad indispensable
Fernando de Buen
 

Hace apenas unos días, el pasado 26 de enero, la Federación Mexicana de Golf citó a conferencia de prensa, en la que se anunciaron importantes cambios en el área de infantiles-juveniles, se mencionó el progreso del ranking nacional, el calendario de torneos, la próxima reunión entre presidentes de clubes del país y algunas otras cosas; pero en mi opinión, la más importante y la verdadera razón de tal convocatoria, fue la de hacer pública la plena solidaridad de los organismos deportivos oficiales del país, CONADE y CODEME, hacia nuestra Federación, ante la remota posibilidad de un cisma proveniente del norte del país.

Desde su fundación en 1947, la FMG se ha manejado como un organismo democrático por estatutos, pero un tanto monárquico en la vida real, donde el presidente en funciones suele ceder el poder a uno de sus vicepresidentes; el resto es llevar a cabo el cabildeo necesario para cumplir con el objetivo. Hasta donde alcanza mi conocimiento, siempre ha sido así y sólo en una ocasión existió un intento de superar esta costumbre.

El común denominador en estos casi sesenta años de existencia, ha sido la ausencia de pleitos, de ambiciones de poder o de diferencias irreconciliables. Dada la calidad moral y el talento de quienes han dirigido a la Federación, toda diferencia ha sido debidamente zanjada y resuelta a satisfacción de las partes. ¿Qué siempre han quedado algunos negritos en el arroz? Por supuesto que sí y ello no tiene remedio. Yo mismo fui testigo de una injusticia histórica contra la AGVM después de un Nacional InterZonas (infantil-juvenil), donde el entonces Presidente de la FMG y su Consejo se pasaron las Reglas de Golf por el arco del triunfo para darle el triunfo al representativo de la Zona Norte, aprovechando un error de un Oficial de Reglas. Días después, en una reunión entre las partes involucradas, quedó demostrado con base en las propias Reglas de Golf, que la premiación debió ser revocada y entregado el trofeo nacional a la AGVM, pero el mandamás de entonces respondió (cito de memoria) algo así como: «Sobre mi cadáver le quitan la copa al Norte». Por supuesto, nadie le quitó la copa al Norte, a pesar de los ríos de bilis provenientes del Consejo de la AGVM y los papás de los golfistas afectados. L'état ce moi (el Estado soy yo). No más comentarios, su Señoría.

Pero más allá de estos actos aislados de poder o de algunos errores cometidos a través de los años, nuestra Federación se ha mantenido firme y puede sentirse orgullosa de su historia. Mantener la armonía entre las diferentes regiones del país no es cosa fácil, ni siquiera cuando el objetivo común es tan placentero como puede serlo el golf. Si bien ha habido manejos cuestionables en cuanto a deficientes administraciones, yo en lo personal nunca he sospechado que en alguno de los Consejos hubiesen existido actos de corrupción.
Al día de hoy, la organización cuenta con finanzas sanas, activos importantes y un Consejo que desde hace algunos años decidió bajar del olimpo para comunicarse con sus agremiados. Aunque está dejando huellas perdurables en su camino, aún tiene muchísimas asignaturas pendientes, entre las que sería absurdo no reconocer que se encuentra el golf infantil-juvenil, un área que durante los últimos años ha tenido una explosión demográfica considerable y requiere de una atención mucho más decidida que la que ha tenido hasta ahora.

Como consecuencia de lo anterior, hace algunos meses, estalló un potente petardo que hizo que las pacíficas estructuras del golf mexicano encendieran la luz de alerta; un grupo de golfistas, algunos miembros del propio Comité Infantil-Juvenil de la Federación, decidieron fundar su propia organización y tomar las riendas de esta importante área del golf a nivel nacional. La teoría parecía lógica a simple vista: si existía un organismo autónomo para el golf sénior, otro para el femenil y uno más para los profesionales, ¿por qué no se podría fundar uno más para las nuevas generaciones de golfistas? Bajo esta tónica, decidieron fundar la Asociación Mexicana de Golf Junior (o Mexican Junior Golf Association, como ellos mueren de ganas de ser mencionados) y se presentaron a la Federación con el fin de obtener su reconocimiento oficial. Lógicamente, la FMG los mandó por un tubo, recordándoles quizá, que las asociaciones señaladas habían nacido como consecuencia de un acuerdo y no como un intento de rebelión o golpe de estado.

Pocas semanas después llegó la virtual declaración de guerra. Uno de los Consejeros de la MJGA (en inglés, pa’que no digan), Polo López, respetado directivo de la Asociación del Norte y tenaz promotor del golf, declaró a la prensa que la intención de la sociedad recién fundada era la de «competir abiertamente con el producto que ofrece el Comité Infantil Juvenil de la Federación Mexicana de Golf». ¡A las armas! ¡Que comiencen las hostilidades!

El primer ataque es frontal y sin reservas. Los rebeldes promueven su propio torneo InterZonas, invitando a todas las asociaciones del país, con excepción de la del Valle de México, quien fue declarada culpable de solidarizarse con la FMG y castigada con la extradición golfística. Lo violento del asunto es que las fechas son exactamente las mismas que las que propuso la Federación para su propio InterZonas (18 al 21 de abril). Sin embajadores ni negociadores de por medio, los ejércitos avanzan hacia una conflagración sin precedentes. Los rebeldes saldrán victoriosos si logran que las asociaciones de donde surgió el grupo, Norte y Gado (Guadalajara y anexas), participan en su torneo; saldrán derrotados y la Federación más fortalecida que nunca, si todas las regiones asisten al evento oficial.

Por lo pronto, la Federación ya dio los primeros pasos en el aspecto de demostrar a todos su representatividad y, precisamente, el 26 de enero, se hizo acompañar por altos ejecutivos de la Comisión Nacional del Deporte (CONADE) y la Confederación Deportiva Mexicana (CODEME), quienes afirmaron que su anfitrión era la única organización oficialmente reconocida del golf mexicano. Fue una lástima, por cierto, que ni el Prof. Nelson Vargas Basañez, máxima autoridad de CONADE, ni el Tte. Coronel Alonso Pérez González, presidente de la CODEME, estuvieran presentes en una ocasión que realmente lo ameritaba. Si bien ambos fueron dignamente representados por el ex futbolista Carlos Hermosillo y el señor César Fernández, respectivamente, la ocasión exigía la presencia de los propios dirigentes.

La situación está más complicada de lo que parece, pues la presencia de las asociaciones regionales en alguno de los torneos, representa objetivamente la tendencia de sus directivos. Sin duda, la decisión del Norte en este sentido, será de toral importancia para sostener o no, el ambiente solidario que por casi seis décadas ha distinguido al golf mexicano. Ellos han manejado mejor que nadie el área infantil-juvenil en la última década, pero de entre ellos, también, surgió el grupo disidente que declaró la guerra a la Federación Mexicana de Golf.

Por el bien del golf mexicano, ojalá se imponga la sensatez y que sean las concordancias y no las discrepancias, las que hagan crecer a nuestro querido deporte.

fdebuen@diagramadesign.com